Al igual que hace un año, he tomado parte de la X edición de la Cursa dels Nassos, la carrera de 10 kilómetros que cierra el año deportivamente hablando y que ha tenido 8.512 inscritos (no se han admitido más).
Al igual que hace un año, mis sensaciones previas a la carrera eran muy malas. Hace dos meses o más que voy muy liado y con mucho trabajo, por lo que apenas he pisado el gimnasio (amén de dormir poco y preocupado), por lo que mi estado físico no es el mejor para un reto como este.
Sabiendo que otros ilustres blogaires también iban a participar y advertido de una "quedada previa" para hacer el calentamiento juntos y quién sabe si la carrera en modo "todos agrupaos", llego sin embargo tarde (algo no inusual) al punto de encuentro y luego, claro, imposible reconocer a nadie ante tanto corredor.
El resultado: casi idéntico al del año pasado. En la edición anterior mi tiempo fue de 49:35 :
Esta vez, tres segundos más (49:38) :
Estoy francamente contento ya que dudaba mucho que pudiera bajar de los 50 minutos. Aunque me duele ahora "hasta el carné de identidad", no he llegado tan cansado como en la edición anterior. De no haber tenido dos episodios de flato (kilómetros tres y cinco, aproximadamente), quizás pudiera haber ido algo mejor, no sé.
A efectos de crónica, decir que el cambio de recorrido respecto del año pasado ha tenido sus ventajas y desventajas.
La salida no ha sido tan limpia como el año anterior. A diferencia del año pasado (larguísima recta de tres kilómetros), los primeros giros justo al inicio han provocado que el ritmo al principio fuera lento por acumulación de gente.
El avituallamiento tampoco estaba en el mejor sitio, pero lo peor, en mi opinión, ha sido la pobre señalización de los kilómetros. Para aquellos que no vamos dotados de pulsómetros/gps/etc, es difícil estimar a qué altura uno se encuentra de la carrera y no parece tan difícil poner (en alto, no a ras de suelo) unos carteles informativos.
También ha habido mejoras. El paseo de Circunvalación me ha parecido vacío de coches y, por lo tanto, más amplio (un lugar dónde el año pasado era realmente difícil pasar). La meta, situada a un único giro de los dos kilómetros largos de Diagonal, también tenía una excelente ubicación que invitaba a darlo todo al final, si bien no he tenido fuerzas para un último sprint que apurase algunos segundos.
Confío volver a repetir el año que viene.

