Produce alegría (y, ¿por qué no decirlo?, una sana y corrosiva envidia) comprobar como las cosas van bien a amigos y conocidos.
Leo en “La Vanguardia” de hoy, sección de Economía, página 61, los buenos desarrollos de un brillante y simpático compañero de carrera y promoción en la Universidad Pompeu Fabra, Josep Lluís SanFeliu, con quien incluso acabada la facultad coincidí durante un tiempo en foros dedicados al mundo de la propiedad industrial y la innovación, dónde ambos teníamos inquietudes y en el que él acabo mega-especializándose.
Aunque había seguido de lejos sus evoluciones (cosas del Facebook) no deja uno de alegrarse cuando comprueba en las páginas impresas de La Vanguardia un reconocimiento a un trabajo bien hecho, al que, más humildemente pero no por ello de forma menos entusiasta, Himajina se une.
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