No es la primera vez que nos ocupamos de IKEA en Himajina. Algunos aspectos, como su famosa asistenta virtual Anna o su relativamente reciente presencia en Irlanda (a dónde vuelvo a ir en unos días), ya han sido protagonistas de algunos posts.

Sin perjuicio de diferentes consideraciones sobre la empresa, lo cierto es que ya empiezo a conocer mejor su catálogo (quizás el "libro" más publicado anualmente en el mundo) que el contenido de algunas leyes. Algunas palabras hasta hace poco extrañas tales como "LACK", "BÖRJE" o "BARNSLIG", son ahora rápidamente entendidas e identificadas por mi mente (algo ciertamente extraño para alguien olvidadizo como yo).

Pues bien, además de mejorar mi memoria mejor que el Brain Training (que tengo en versión Nintendo DS y su equivalente Big Brain Academy para Wii, sin resultados aparentes, todo hay que decirlo), gracias a la filosofía IKEA he mejorado mucho mis ya antes prodigiosas (en otras modalidades) habilidades manuales.

Tanto es así, que me he permitido la licencia de mejorar algunos de los diseños suecos, que aunque prácticos, carecen en ocasiones del virtuosismo artístico propio de países mediterráneos avanzados como el nuestro y que no se encuentran, para qué engañarnos, a mi altura. De ahí que con el arte y salero que me caracteriza he convertido un par de útiles y sobrias estanterías suecas en dos soportes de estilo "mixto-italiano".

Concretamente mi obra se inspira en los modelos de "Torre de Pisa" y "Aguas de Venecia", ya que mi toque personal ha consistido, finalmente, en que las dos estanterías, una vez instaladas, hayan quedado claramente inclinadas y en un claro hundimiento progresivo mucho más logrado que el del Titanic.

En estos momentos, después de analizar el avance del hundimiento estanteril (se espera que tomen tierra aproximadamente el jueves que viene a las 7 pm -hora local-), estoy buscando algún video del Bricomanía a ver como el "tío barbitas" (cariñoso apodo) resolvería la situación.

Seguiremos informando.

Reacciones:

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  1. No puedo himajinarlo bien. ¿No hay una foto?

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  2. El problema es el punto de referencia.
    Tras hacer la foto, uno observa que no sólo las estanterías tienen una inclinación "impropia", sino que incluso la pared tal vez no sigue los cánones de rectitud que debeían regir los planos.
    De ahí, puede concluirse que el edificio, tal vez, esté todo él en una posición inadecuada y seguramente, no alineada con una calle que se presume recta, aunque bien pudiera no serlo.
    Al final, creo que las estanterías, rectas, tal vez no están, pero son perfectamente armónicas con su inclinado entorno.

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