Acostumbra a decirse que las cosas, en vivo y en directo, son bastante diferentes a lo que aparentan en las fotos, algo que sabe/mos bien todos aquellos que han/hemos quedado por Internet.

"Me la himajinaba más grande", suele decirse no de mi o de algo mío (las risas supongo que lo impiden), sino de la Torre Eiffel, la Torre de Londres o la de Pisa (la de las estanterías), por poner un ejemplo.

Y es que, como decía, las fotos engañan. En el tema de Eva, mi sobrina, nacida hace apenas dos semanas, mi hermano (su padre) me había enviado un par de fotos en las que la niña salía preciosa. Aquí, en Dublín, venidos especialmente para conocerla, debe decirse que, una vez vista, las fotos no hacen justicia a lo guapa, pero guapa, guapa que es.

Voilà pues, un post de un orgulloso tiet que no puede sino felicitar a los padres por el fruto de un trabajo bien hecho. Los abuelos ratificarían todo lo dicho, pero las babas por su nieta se lo impiden.

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