Por un falso valor ecológico/medioambiental, las bolsas de plástico de supermercados se reducen y se pagan aparte.

Sin embargo, nadie hace nada por esos muchisisímos metros lineales de estanterías que congelan no sólo productos sino también clientes y que son una vergonzosa muestra de despilfarro energético, que se paga entre todos y que sólo obedece a “no dificultar” la venta poniendo puertas o plásticos que mantengan la temperatura.

refrigeradosMenos se hace aún por lo que, en un caso concreto aparece hoy como un supuesto judicialmente declarado de “competencia desleal” y que, en realidad, es bastante común y desconocido por la mayoría… hacer pasar como productos refrigerados (y que requieren nevera) aquéllos que no lo son.

Uno no habla mucho de estas cosas por conocer bien el sector, pero cuando aparece en prensa (Expansión de hoy, página 10), la oportunidad no puede perderse.

Es triste que productos que se fabrican sin frío, se transportan sin frío, se almacenan (por largo tiempo, algunos) sin frío alguno, se coloquen en estanterías de frío para justificar un precio más caro (cuando, rozando el  límite  de  lo  admisible) es  el  mismo  producto –etiqueta y envase distinto, of course- que está en el lineal normal por un 60% menos de precio.

Si, al menos, estuvieran en neveras con sus puertas de cierre, la ‘estafa’ sería menor.

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