En estos días toca suele ser habitual hacer balance tanto en lo personal como en lo profesional.

En este sentido, 2009 no ha sido tan propicio como otros años en materia de concursos públicos en los que hemos participado, y aunque no ha ido mal, en un par de convocatorias en las que había altas expectativas hemos quedado segundos en ambos casos.

Claro está que esto nos pasa por no actuar según  la idiosincrasia de las licitaciones de nuestro país:

Un alcalde pide presupuesto para pintar la fachada del Ayuntamiento, y le entregan 3 ofertas (de un inglés, un alemán y un español). La del inglés asciende a 3 millones de euros, la del alemán a 6 millones, y la del español a 9 millones.
Ante tales diferencias, se entrevista con los ofertantes, por separado, para que justifiquen su oferta.
El inglés dice que él usa pintura acrílica para exteriores en dos capas, y que cuesta 1 millón; en andamios, brochas, equipos y seguros se va otro millón, y el otro millón restante es la mano de obra.
El alemán justifica su estimado diciendo que él es mejor pintor, que usa pintura de poliuretano con tres capas, cuyo costo asciende a 3 millones.
En andamios, otros materiales, equipos y seguros se gastan otros 2 millones, y el millón restante es la mano de obra.
pintorEl último, que es el que finalmente gana la licitación ya que el alcalde asegura que es el presupuesto mejor justificado, resulta ser la del español que le dijo:
Mire Alcalde, 3 Millones son para usted, otros 3 para mí, y los 3 restantes se los damos al inglés para que nos pinte la fachada”.

Reacciones:

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  1. Mmmm...hauria de ser...

    "Mire Alcalde, 4 Millones son para usted, otros 4 para mí, y el millón restante es para contratar a un subcontratado que nos pinte la fachada" ;-)

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