El decepcionante empate del Barça ante el Rácing fue causado por la vaca Tula.

Fue ésta la causa y no el poste que evitó el gol de Thierry Henry (y previamente el de Colsada) ni el parsimonioso ritmo de juego que el Barcelona utilizó durante todo el encuentro.

Tampoco fue debido a la baja forma de algunos, ni al sonoro cante previo al partido de David Bustamante, ni la discutible alineación empleada por Rijkaard (¿soy el único que piensa que Messi es, sobretodo, un importante revulsivo -luego, mejor en la recámara-, y que Iniesta y Xavi juntos de inicio sólo debe ser por causa justificada?).

Tampoco obedece el empate al gran juego del Rácing (especialmente si se tiene presente la expulsión de Smolarek -en su primer partido-). No, la causa del empate, reitero, fue la vaca Tula.


Y es que el Rácing estrenaba vaca. Tula, dorsal 94 -si no me equivoco-, se presentaba por segunda vez en sociedad (la primera, fue el jueves en el Corte Inglés de la localidad, ese centro comercial donde ya se sabe que todo pasa antes [la primavera, el invierno, la puesta de largo de las vaca-mascotas]). Y claro, Rácing con mascota-merchandisinguera (y con ojillos de haber tomado algo raro) y el Barça, sin... (¿cómo es que no tiene mascota?), pues la cosa ya estaba desequilibrada desde el inicio.


Conclusión: Tendremos fantásticos, pero nos falta mascota. A ver si ho arreglem, això (lo de la mascota, lo del ritmo, lo de ...)

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