inalambricoPor las noches, un teléfono inalámbrico que tengo instalado en el despacho de casa lo dejo en la mesita de noche, por si llama alguien (aún tengo que instalar la línea de teléfono en el dormitorio).

Pues bien, una vez más he cogido esta mañana dicho teléfono, me lo he puesto en el bolsillo de la americana al vestirme para dejarlo en el despacho de casa al salir y... me he olvidado de hacerlo.

Ha tenido que ser en el autobús (línea 41, como siempre, a reventar de gente) cuando me he dado cuenta de que en el bolsillo llevaba el teléfono inalámbrico y, al sacarlo, lo ha visto medio autobús que se preguntaba, creo yo, qué modelo carpetovetónico de móvil era éste (cotilla que es la gente).

Para no defraudar al numeroso público, me he puesto a hacer cómo si estuviera leyendo un mensaje SMS (algo que, ni por asomo, puede hacer dicho teléfono). He llegado a pensar en hacer como si fuera un iphone y ponerme a pasar el dedo a lo largo del aparato, simulando que todo él era de pantalla téxtil (perdón, táctil). Cuando he constatado que todos me miraban ya bastante mal, lo he dejado en el interior del maletín que, a su vez, me lo he dejado esta tarde olvidado en el trabajo.

Conclusión 1: ridículo autobusero matutino y un teléfono encerrado en un maletín que debería de estar en casa.

Conclusión 2: ¿Qué iba bien para la memoria?... Es que no me acuerdo..

Reacciones:

Publicar un comentario

  1. Aquest és el tipus de coses que m'agrada que expliquis... així ric una estona...jeje

    ResponderEliminar

Gracias por tus comentarios, críticas, ideas, sugerencias, inquietudes.
Sin tus aportes, todos himajinamos menos.

(c) Daniel Vidal. Con la tecnología de Blogger.
 
Top