Creo que había explicado por aquí (o por Facebook) que el viaje a Bratislava había sido una opción vacacional de última hora provocado por la envidia ante las significativas escapadas de compañeros y amigos, así como por las ganas de unos días de desconexión.

Pues bien, lo de última hora se queda corto. En realidad ha empezado siendo de ultimísima hora en su sentido literal.

Así, con salida de Barcelona programada a las 21:25h, acudo ya a las 19:00h. al aeropuerto para asegurarme (o intentarlo) un buen sitio en el avión, cosa que supongo hubiera conseguido sino no fuera por las 80 personas que ya estaban haciendo lo mismo.

Con la tarjeta de embarque (fila 13, mala señal), un vale para un 'snack' (expresión del vale), ya que el vuelo se anuncia ya (dos horas antes de su teórica salida) con un retraso de más de dos horas. Paciencia.

Canjeado el vale (contravalor de 6 euros, me indican en la cafetería del aeropuerto, por lo que su valor real -descontada la inflación aeroportuaria- es de apenas el de un donut y un café), uno se desespera al comprobar como, al final, el vuelo despega pasada la 01:00 am., lo que implicará llegada al aeropuerto de destino sobre las 3 am y al hotel ... ya veremos.

Escribo estas líneas en el avión, completamente a oscuras y con todo el pasaje medio dormido, afortunadamente sin ningún niño llorón o juguetón. Aún no sé cómo lo haré para llegar al hotel.

Reacciones:

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  1. Relájate, la próxima semana te espera.... Sol, piscinita, descanso,cine nocturno, etc.

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  2. Es pot dir el nom de la companyia organitzadora d'aquesta "experiència"?

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