Con ocasión del reciente cumpleaños de una pareja de amigos, abogados ambos, acudo esta mañana a un delicioso brunch que organizan.

Realmente, un sábado o domingo invitan a levantarse más tarde de lo habitual y a comer algo de modo informal que ni sea un desayuno habitual ni tenga la consistencia de una comida. Y la figura del brunch de hoy resultaba absolutamente perfecta.

Primero porque empezar así la mañana de un sábado permite casi garantizarse un día agradable (salvo lo que suceda con el Barça a la noche, que todo puede pasar). En segundo lugar, por la compañía en la que se realiza (hace un tiempecillo que no nos veíamos, luego se agradecen estos encuentros). En tercer lugar por el sitio, una terraza en la que disfrutar de la magnífica y soleada mañana que ha hecho hoy en Barcelona. Y por último, por la garantía de que, conociendo a la organizadora, estará lleno de detalles exquisitos y siempre sorprendentes.

Conclusión: Gracias (y ¡felicidades!) por la celebración tan agradable de cumpleaños ajenos.
Reacciones:

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  1. Nos alegra mucho saber que os ha gustado la idea/participación en el brunch de cumpleaños, tengo que reconocer que era un experimento y en general ha tenido unos resultados sorprendentes.

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  2. Gracias de nuevo, anónimo pero no desconocido contribuyente al blog.

    Creo que tu/vuestro experimento será oportunamente copiado (ya sabes, por eso de que hay que repetir los experimentos para ver si los resultados coinciden).

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