Tras comprobar la lista de hoteles de Moscú, tenía casi decidido hospedarme en el Izmailovo...

Sin embargo, tras enterarme de lo que me iba a costar el tema de los visados, decidí que, ya que el viaje me iba a costar más de lo previsto, no importaba ya pasarse un poco más.

Así pues, el hotel escogido (y desde el que escribo estas líneas) es el Golden Apple, un hotel "trendy" de cinco estrellas que posee en sus términos justos y sin excesos, todo lo que podría esperarse: una pequeña sala de fitness (una cinta para correr, una bicicleta elíptica y una bicicleta estática, junto a dos mancuernas y algunos discos), una pequeña sauna y un pequeño jacuzzi (estos dos últimos, disponibles bajo reserva). Asimismo, gratis también, dispone de wifi (aunque utilizo la cobertura de otro hotel cercano) y un sobresaliente desayuno.

A la llegada, sobre las 9 de la mañana, como era lógico, no tenían la habitación pedida disponible (sí tenían otras más pequeñas, pero preferí no cambiar). Tuvieron el detalle (de agradecer) de ofrecerme el desayuno de hoy a cambio del de el próximo sábado (ya que dejaré el hotel muy temprano).

Tras el desayuno (y el descanso que significa), dejadas las maletas en recepción, se inicia una primera exploración moscovita.

 

(Post temporal, borrador sujeto a cambios y pendiente de revisión, enlaces y fotos).

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