Este fin de semana no he comprado ningún mueble, no he hecho chapuza alguna (y no es que no queden pendientes muchas) ni he roto nada (algo verdaderamente extraño).

Ha sido  un weekend dedicado, enteramente, a Bruce Springsteen, habiendo acudido a los dos conciertos que ha dado en Barcelona (sábado y domingo). No soy un gran fan de él ni conozco todas sus canciones. Pero me gusta la música y lo bueno. Y creo que ambas cosas tienen cita en el Camp Nou este fin de semana.

bruce

En resumen: Espectacular.

Empecemos por el del sábado:

Aunque personalmente no tuve que hacer cola alguna, en los otros accesos hubo una colas considerables para acceder al Camp Nou.

Musicalmente el concierto estuvo bien. La calidad del sonido quizás (en comparación con el del domingo) era un tanto más pobre (situación: lateral, segunda gradería, parte central), si bien el cambio de ubicación podría ser la explicación de la diferencia.

Destacar, negativamente, cómo por las pantallas gigantes que acompañaban al escenario en un par de ocasiones se destacaba la presencia en primera línea de niños pequeños (algunos de 2, 4 y 5 años -aprox.-). Si la mera presencia de los mismos en la primera línea de un concierto (con las lógicas aglomeraciones, etc.) no me parece una buena idea, mostrarlo en unas pantallas gigantes creo que fue un tanto irresponsable.

Destacar un sólo de guitarra de Nils Lofgren que, por si sólo, creo que ya justificaba casi el concierto y la entrada.

Domingo:

Impresionante. Con una mejor ubicación, en tribuna, segunda gradería primeras filas, no lejos del palco (dónde abucheraon a Laporta a su llegada), la calidad de la acústica (y la visión) mejoró enormemente.

La mitad del repertorio cambia. Una gozada. Y hay más fuerza, más "caña", en la sesión de hoy. El público también parece estar hoy más vivo, tener más ganas. De hecho, nunca había visto vibrar el Camp Nou así.

En las pantallas gigantes ya no aparece niño pequeño alguno (aunque haberlos, los hay). Afortunadamente, enfocan a un par de graciosísimos peluches.

Hubo una demostración de amor en toda regla. El Boss sabe que no sólo tiene New Jersey y que su familia no la forman sólo aquellos que subieron al escenario, sino también quienes estaban delante de él.

Conclusión: Bruce Springsteen es un grande de verdad. Y lo que existe entre él y Barcelona... algo mágico. Por algo, en el concierto del domingo, que era la despedida de la gira en Europa, acabó diciendo: "we will see again".

Confiamos en ello.

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Reacciones:

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  1. Al concert de diumenge sí que van aparèixer nens a les pantalles, almenys un segur.
    No estaves prou al cas!

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  2. Gràcies Marian per la correcció.

    Efectivament, sembla que sí van haver-hi nens a les pantalles, per la qual cosa la irresponsabilitat del dissabte es va repetir diumenge.

    Fatal.

    Per cert, pràcticament tot el despatx sembla que ha anat al concert (bé dissabte, bé diumenge)... :)

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