Sin contar los de naturaleza peluchera o los de madera o cerámica, no tengo ningún gato, ni siquiera de esos gatos viagreros que sirven para levantar el coche u otras cosas. Sin embargo, una vecina sí tiene gato. O más bien dicho, tenía, puesto que casi a medianoche me comenta que su gato ha desaparecido, que lo llevan buscando horas y que si podía mirar que no hubiera saltado desde su casa a la mía.

Confirmado que el gato no está haciendo de okupa por aquí, le recuerdo a mi vecina que los gatos tienen un extraño gusto por meterse en todo tipo de rincones, recomendándole firmemente que busque en armarios, especialmente dónde pudier haber ropa mullidita (mantas, cojines, etc.).

Mientras inicio un post acerca de un "Missing Cat" con incluso un draft de un cartel de búsqueda, y analizo si es posible organizar una batida vecinal pese a la madrugada, vuelve a llamar al timbre al poco tiempo para comunicar su feliz hallazgo en un cajón.

Me alegro de su encuentro y deduzco que su gato debe llamarse felicidad... por aquello de que aún dándola por perdida, simplemente está esperando a que la activamente la busques y, finalmente, la encuentres dónde menos te la himajinas.

Por si alguna vez alguien busca su mascota, léase un buen protocolo de búsqueda (lamentablemente, sólo válido para mascotas y no para felicidades).

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(c) Daniel Vidal. Con la tecnología de Blogger.
 
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