Todos los vuelos habían transcurrido con aparante normalidad. La llegada a Barcelona fue a la hora prevista y, con suerte, podría llegar a casa con tiempo suficiente de ver el partido del Barça.

Sin embargo, la espera en el aeropuerto de los equipajes duró más de lo esperado. El motivo: la desaparición, mejor dicho, la no aparición de la maleta facturada.

Agotada la paciencia de espera y tras comprobar que no había nada que hacer en la cinta transportadora, se cursa la correspondiente reclamación de equipaje. "Está aún en Munich", dice la amable señora/señorita. "La traeremos en un próximo vuelo y mañana se la llevaremos a casa".

Confiemos que así sea.
Reacciones:

Publicar un comentario

Gracias por tus comentarios, críticas, ideas, sugerencias, inquietudes.
Sin tus aportes, todos himajinamos menos.

(c) Daniel Vidal. Con la tecnología de Blogger.
 
Top